Conociendo y jugando la ciudad

La importancia de caminar y jugar en la ciudad se basa en la apropiación e influencia que pueden tener las y los niños en el espacio público. La infancia tiene derecho a la ciudad y a espacios que sean amigables y accesibles para que ellos lo usen y lo disfruten.

El juego en el espacio público tiene grandes beneficios, no solo para el individuo también para la comunidad, se libera energía, es un ejercicio físico, estimula el aprendizaje, el juego exige la convivencia con otros niños y niñas, además la apropiación de las áreas comunitarias es una actividad que fomenta la interacción entre los vecinos y el uso adecuado de estos espacios ayuda a disminuir la delincuencia.

En la actualidad las y los niños tienen menos espacios para jugar, hacerlo en la calle es peligroso y cada vez hay menos parques, pero los padres de estos niños sí pudieron disfrutar del juego en estos espacios, si no había un parque cercano, la calle era el lugar más óptimo para pasar tardes enteras de fútbol, saltar la cuerda, salir en bicicleta e interminables juegos con los amigos y vecinos.

La relación de la infancia con la ciudad se ve limitada por los obstáculos que existen para que jueguen libremente en los espacios públicos. Los parques y las calles poco a poco se han abandonado porque existe una desconfianza al espacio público, se le considera como peligroso y sucio.

Es entendible la situación actual, ya que los accidentes automovilísticos en menores y la inseguridad forman parte de la problemática, otro factor que influye es la forma de ver a la infancia como un sector vulnerable que requiere protección constante y mantenerse dentro de la esfera privada.

Eduardo Galeano en “Los prisioneros” reflexiona sobre la relación entre la ciudad y la infancia “ellos no viven en la ciudad donde viven. Tienen prohibido este vasto infierno que acecha su minúsculo cielo privado”, el autor nos habla sobre la lejanía con la que ven las y los niños a la ciudad, no es un espacio que ellos identifiquen como suyo. No conocen ni juegan en la ciudad, por lo tanto no viven en ella.

Debido a esta brecha que existe nosotros buscamos que las y los niños vivan en su ciudad por eso durante las vacaciones de verano visitamos varios museos y parques caminando y utilizando el trasporte público. Los grupos educativos extramuros aprendieron a trazar la ruta más óptima para llegar y pusieron en práctica su sentido de autocuidado y responsabilidad al movilizarse en la ciudad.

En Barrio Kokone y Súper Chicles  buscamos cambiar el desconocimiento y miedo a la gran metrópoli, para verla como un ente que puede ser explorado y que en realidad ofrece muchos espacios creados para los niños y otros tantos que los niños pueden apropiarse.

Empoderamos a las niñas, niños y adolescentes para que vivan su ciudad, creemos que es necesario encontrar un balance entre la protección y la autonomía, respetando la relación con su entorno urbano y social, para que en un futuro y cuando sea necesario salir por si solos la ciudad no sea un espacio extraño y desconocido.

 

Brigada Lúdica en el Pedregal de Santo Domingo

El trabajo de Pro Pedregales Coyoacán A.C. siempre ha estado vinculado al trabajo colaborativo, gracias a ello el pasado 28 de Octubre de 2017 desarrollamos junto con la Red por la Infancia y la Adolescencia (RIA)  del Centro Mexicano para la Filantropía (CEMEFI) la primer Brigada Lúdica en el Atrio de la Parroquia de los Santos Fundadores, en la colonia Pedregal de Santo Domingo en la delegación Coyoacán.

La Brigada Lúdica se conformó de diversas actividades dirigidas por las organizaciones que conformamos la RIA, en las que niños, niñas y adolescentes junto con Encargados de Crianza convivieron y se divirtieron ejerciendo su Derecho al Juego, cabe señalar que la intención primordial era dar contención a los menores a causa del reciente terremoto del 19 de septiembre. Dentro de la brigada se llevó a cabo la lectura dirigida del libro “Cuando la Tierra se movió, México”, en donde niños, niñas y adolescentes dieron salida a todas las experiencias vividas durante este fenómeno natural, que indudablemente serán imborrables de la memoria colectiva. Por esta misma razón, días previos al evento, la propia RIA gestionó un taller de capacitación con las autoras de dicho libro, reforzando herramientas de comunicación y contención ante estas adversidades.

Dentro de las estaciones lúdicas se facilitaron juegos de mesa, una pista de obstáculos, ejemplares del cuento para colorear “Héroes de cuatro Patas”, un juego de Serpientes y Escaleras monumental y actividades complementarias que mostraron el esfuerzo, compromiso y dedicación que tienen las organizaciones miembros de la RIA por la Infancia y Adolescencia atendida, reflejandose en la asistencia de más de 100 personas beneficiadas durante la Brigada.

Fotografías: Liliana Aguilar